Vacaciones de esqui

Vacaciones de esqui

Para unos significa una semana de relajarse descargando la tensión acumulada del día a día, para otros es una combinación de un poco de deporte, de sol y de “après-ski”. Depende un poco de cómo cada uno quiera practicarlo, habrá quien quiera bajar la montaña a toda velocidad, y a quien le atraiga más practicar con más calma el esquí de fondo.

Destino alcanzado

En Europa, el destino más visitado y conocido para practicar el esquí son los Alpes; Francia es conocida por las zonas donde se encadenan una pista de esquí tras otra. Austria se presta a la visita de pueblos pintorescos y al “après-ski”. Pero, a parte de ellos, hay países que no limitan con ese macizo pero que tienen sus zonas montañosas, que también están preparados para el esquí y el snowboard. Es el caso de Bulgaria, Checoslovaquia, Eslovaquia y Eslovenia. Y países tradicionalmente conocidos por las vacaciones de sol y playa, como España y Turquía, también cuentan con alguna pista de esquí. Y, finalmente, para quien no le importen los vuelos de larga distancia, están las pistas interminables en America y Canadá.

Diferentes maneras de descender por la montaña

Lo que más conocemos es el esquí alpino, con la ventaja de que no nos tenemos que esforzar en subir la montaña, porque nos remonta el telesilla, y disfrutamos de un veloz descenso en esquís o snowboard. Y luego está la modalidad del esquí de fondo, donde tienes que abrirte paso por nieve virgen, y tienes que ascender por tus propios medios. Esta modalidad es para quien huya del bullicio de las pistas, no busque tanto la constante descarga de adrenalina, no le importe el desgaste físico en los ascensos, y no busque la facilidad de la nieve ya pisada. Es importante que tengas el material apropiado para ti, que se adapte a tus características físicas, así como a tu estilo y experiencia y que cumpla con tus expectativas. Puedes acudir a tu destino con todo el material, o alquilarlo “in situ”.

Combinaciones personales

Hay quien se va de vacaciones para practicar intensivamente el esquí, aprovechando las pistas desde que abren hasta que llega la hora del cierre. Pero también hay quien se lo toma con más calma, y se concede un tiempo de descanso, para disfrutar tanto del deporte como de un tiempo de relax. Así, puedes parar para comer tranquilamente y hacer la digestión tomando el sol. Y después del deporte, empieza el llamado “après-ski”: todavía con las botas puestas disfrutas de la música y de una buena bebida.

Esquí con garantía de nieve

¿Que ocurre si los dioses del tiempo no te son propicios y no quiere nevar? Hoy en día esto no es tan grave, puesto que muchas pistas de esquí están dotadas de cañones para nieve artificial, con lo que siempre habrá una capa mínima. De todas maneras, lo mejor es ir a las zonas de esquí más altas, y así tienes más posibilidades de tener nieve natural.